cerrar
SALUD

¿Son los empastes antiguos tóxicos?

¿Los empastes son tóxicos? Esa es una de las grandes preguntas que se plantean actualmente muchas personas que asisten al odontólogo. El tema de los empastes tóxicos es otro de los tantos mitos con el que batallan los profesionales en la salud oral.

Como bien has de saber, los empastes son ese material que se aplica a la superficie de los dientes que han sido previamente perforados por el efecto de las caries. Se trata entonces de un relleno cuya misión es darle al diente su forma natural y permitir que siga ejerciendo su función normalmente.

El gran mito que existe, afirma que los antiguos empastes estaban dotados de mercurio. Eran considerados empastes de amalgama, que según se afirma pueden intoxicarte. De acuerdo a médicos profesionales, en efecto las amalgamas se producen como fruto de la fusión de mercurio con metales.

La era de los composites

Lo que ocurre en el caso de la salud oral es que se acude a amalgamas producidas con plata. De manera que en efecto sí cuentan con mercurio. Pero hay que tener en cuenta que estos empastes tóxicos no tienen que ver con los recursos que se utilizan hoy en día.

Las amalgamas entraron en vía de extinción con la llegada de los composites. Para ajustar la misma Unión Europea se hizo cargo de establecer una prohibición en el año del 2018 para que no fuesen usados los empastes tóxicos en mujeres embarazadas, o bien, aquellas que son lactantes.

Esta normativa aplica así mismo para no ser usada en personas menores de 15 años. Sin embargo, también se afirma que los empastes tóxicos antiguos no pueden ser usados de manera general en adultos. Claramente se trata de una legislación que busca proteger a las personas de los efectos tóxicos del mercurio.

El nivel de mercurio no es lo suficiente para ser tóxico

¿Qué pasó entonces con toda la generación de personas que acudieron al uso de los empastes tóxicos? ¿Cómo pudieron sobrevivir a un tóxico tan fuerte como lo representa el mercurio? La explicación a este fenómeno se encuentra en que el nivel de mercurio presente en la amalgama no se considera cómo tóxico.

Son muchos los estudios que han logrado comprobar que no existe un riesgo de intoxicarse o perder la vida bajo el efecto derivado de un empaste antiguo. La posibilidad de intoxicación es bastante baja, por no decir, nula. Sin embargo, por prevención, se decidió descartar su uso en el mundo oral, siendo sustituidos por los composites.

Hoy en día hay que tener en cuenta que si una persona cuenta empastes tóxicos antiguos, no se recomienda para nada realizar el retiro de los empastes que se encuentren en un estado sano. Esto se debe a que el vapor que desprende la amalgama podría ser realmente tóxico para el odontólogo que se hace cargo de retirarlos.

Un mito desmitificado

La prohibición de hacer uso de los empastes tóxicos no solo va a favor de los pacientes, sino que también tiene presente la integridad de las personas que entrarían a manipular dicho material. Así que en conclusión, teniendo en cuenta la innovación en la salud oral, se puede decir que los empastes tóxicos son cosa del pasado.

Este mito es uno de los tantos a los que deben enfrentarse los odontólogos hoy en día. De hecho, buena parte de la abstención a la visita de estos profesionales también tiene como base miedos parecidos. Existe todo un imaginario en torno a la salud oral con el cual se batalla en la actualidad.

Uno de los más curiosos es precisamente la idea de que el chicle es una alternativa perfecta para eliminar las bacterias de la boca. Se aduce que este comestible, tiene la misma función que la de un buen cepillado. Detrás de este mito, lo único que realmente existe es una buena estrategia de marketing por parte de las empresas comercializadoras de chicles.

Solo ofrece una limpieza del 10% de las bacterias agresivas

Estudios recientes sí han comprobado que el chicle puede llegar a limpiar ciertas bacterias de nivel agresivo en la boca. Pero su impacto no es tan fuerte como el que conseguirías en caso de acudir a la seda dental. La estadística afirma que el chicle solo alcanza a limpiar un 10% de las bacterias de tu boca.

Buena parte de esta limpieza que logra el chicle se debe a la misma salivación que genera la boca ante el consumo del chicle. Cuando empiezas a masticar de manera constante, tu cerebro cree que te estas alimentando y empieza a producir saliva para que la comida tenga una mejor facilidad para ser digerida y tratada por el sistema digestivo.

Así que el efecto se debe en gran medida a la misma salivación excesiva que queda en tu boca y no como fruto de los agentes químicos que se integraron en el chicle. Si realmente quieres higienizar tu boca, lo mejor es acudir a la seda dental y al cepillado, la cual logra limpiar tu boca en un 90%.

Etiquetas: