Se dispara el número de muertes prematuras por la calidad del aire

La calidad del aire se ha desplomado significativamente las últimas décadas. Uno de los temas más abordados en los últimos años ha sido el cambio climático. Año tras año se vienen desarrollando númerosos congresos de ciencia y seminarios. Todos relacionados con las emisiones de dióxido de carbono. Estas emisiones son responsables del efecto invernadero y del raudo aumento de temperatura en todo el mundo.

Es común que los expertos hablen de la cantidad de víctimas que fallecen cada año por la contaminación. Pero son pocos los estudios que se dedican a prever realmente la cantidad de personas que podrían salvarse. Tan sólo si las emisiones de dióxido de carbono disminuyeran en las principales urbes del mundo.

Efecto invernadero y calentamiento global

Recientemente, la Organización Mundial para la Salud dio a conocer un informe sobre la calidad del aire. El estudio mostraba la relación que hay entre la contaminación del aire y el número de personas que mueren cada año. Para ello midieron las bajas causadas por enfermedades cardio-respiratorias. Como el cáncer de pulmón.

Es una amarga realidad que el número de muertes prematuras por la calidad del aire se ha disparado. Pero esto no es una excusa, sino un motivo más para empezar a desarrollar una estrategia más eficaz para frenar la contaminación.

El informe fue redactado por la OMS en colaboración con los investigadores de la Universidad de Duke. La idea más importante es que un número importante de muertes prematuras podrían evitarse. Si tan solo 154 de las ciudades más grandes del mundo acordaran limitar su producción de dióxido de carbono.

Otra acuerdo indispensable sería el de establecer como meta lograr que la temperatura de la tierra se eleve solo 1,5 C°.

De darse estas dos iniciativas, se podrían salvar hasta 4,4 y 4 millones de individuos solo en Calcuta y Delhi, dos de las ciudades más pobladas de la India.

Deficiencias actuales en la reducción de emisiones

Nicholas Drew Shindell, catedrático y profesor de Ciencias de la Tierra en la Escuela de Medio Ambiente de Duke, hizo énfasis en que nuestro enfoque actual para la reducción de emisiones de dióxido de carbono tiene fallas elementales. Estas deficiencias que deben ser corregidas si queremos tener proyectos ecológicos sustentables en verdad.

A Shindlell le preocupa que en nuestras proyecciones se le dé demasiado peso a la idea de que en el futuro las emisiones de dióxido de carbono disminuirán de manera dramática. Sin que haya ningún plan o estrategia sólida propiciando ese cambio.

El catedrático explica, con mucho aplomo, que apostar por que la mayoría de la población mundial dejará paulatinamente de usar combustible fósil es tan ingenuo y poco práctico como pedir un préstamo confiando en que en el futuro tendremos un ingreso lo suficientemente grande como para pagar nuestra deuda.

Con el plan que propone la OMS se pueden salvar 1 millón de vidas en 13 ciudades de África y Asia. Pero no solo la población de estos dos continentes se vería beneficiada.

Otras grandes urbes, en diferentes latitudes del globo, también obtendrían un saldo positivo de seguir este programa para la reducción de emisiones. Entre estas ciudades se encuentran San Petersburgo, Moscú, Ciudad de México, Puebla, Sao Paulo, Nueva York y Los Ángeles.

La principal motivación para el desarrollo de este programa es demostrar que si todos colaboramos, la tierra puede evolucionar al mismo ritmo que el hombre.

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