¿Por qué debemos limitar el uso del móvil a nuestros hijos?

En el 2018 varias compañías de redes sociales han implementado una opción de control parental. Para que sea posible regular el uso del móvil por parte de los más pequeños del hogar. Sobre todo dentro de Facebook, Instagram y otras aplicaciones similares.

¿Ha querido la suerte que el año pasado también varios gerentes y altos representantes de estos gigantes del mercado hayan tomado la iniciativa de minimizar la interacción de sus hijos con teléfonos móviles y otros dispositivos digitales?

Lo anterior no parece ser casualidad. En efecto, un reportaje en el New York Times confirma está creaciente preocupación por crear un ambiente controlado. En donde el acceso a las pantallas táctiles no sea la prioridad. Es ya una tendencia irreversible entre los principales desarrolladores de Silicon Valley.

El mensaje que esto transmite es simple pero decisivo. Hay que saber marcar límites para que el uso de la tecnología no se convierta en abuso.

Ventajas y desventajas de las pantallas según la psicología

Varios psicólogos han dejado en claro ya que aunque la tecnología no representa por sí misma un peligro directo, todo el mundo debe estar pendiente de la forma en que sus hijos la utilizan.

El riesgo potencial detrás del empleo desmedido de dispositivos con pantalla es que los niños no puedan desarrollar sus funciones motoras y sociales indispensables para su formación.

Esta es la posición que Silvia Álava adopta al momento de abordar el tema. Su discurso es breve pero conciso. La psicóloga especialista en educación le recuerda a los padres que los niños tienen mucho que aprender antes de llegar a conocer las utilidades de un dispositivo móvil.

Que los niños deben aburrirse primero para entender y aprender a manejar la frustración más tarde. Jugar en el exterior y sobre todo en grupos, para así comprender por qué las reglas importan y cómo estas nos ayudan a comunicarnos a través de un mismo canal. Esto y más es lo que Álava resalta en sus trabajos.

Al igual que para algunos de sus colegas de la Academia Americana de Pediatría, la psicóloga opina que los niños no deben usar pantallas hasta los dos años de edad. Y luego de eso, el uso limitado a solo una hora deberá realizarse siempre en compañía de un adulto.

Las ventajas que los niños pueden encontrar en el uso de dispositivos con pantallas son múltiples. La mayoría de ellas tienen que ver con el acceso a material didáctico, pero en el balance total el dictamen de los expertos es concluyente: la pantalla puede esperar.

La brecha digital: ¿los que más y los que menos?

Los adolescentes actuales, los chicos que nacieron en la primera década del siglo XXI nos permiten ver ya cuáles son las consecuencias del uso sin restricciones de aparatos con acceso a internet. El principal índice de interés aquí son los niveles de depresión temprana que presentan estos individuos.

El psicólogo clínico Javier Urra ha observado que, en lo que respecta a los grupos sociales, el proceso de educación de la mente es muy similar al del cuerpo. Las clases menos pudientes tienen menos capacidad adquisitiva. Y el resultado directo de esto es que la educación intelectual que los miembros de este grupo le brindan a sus hijos es más precaria.

En el caso contrario, las personas con mayores ingresos son capaces de diferenciar entre un producto cultural positivo y uno negativo. De allí que la “nutrición mental” de sus hijos sea más cuidadosa y mejor llevada.

Las consecuencias a mediano plazo

Aunque el panorama no está muy claro, varios profesionales de la psicología opinan que aún tenemos tiempo para crear modelos de aprendizaje que, sin prescindir de la tecnología, capaciten a los más jóvenes para adquirir y desarrollar plenamente sus capacidades comunicativas.

El objetivo común es claro: no dejar que la pantalla sea un requisito indispensable para la interacción.