¿Podría comerme a mi mismo en caso de supervivencia?

Cuando se trata de tocar el tema de la supervivencia, son muchas las preguntas que se te vienen a la cabeza. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo puedes pasar sin comer o beber? ¿Cuál es la temperatura máxima solar que puedes resistir? ¿Serías capaz de acudir al canibalismo para sobrevivir?

El tema del canibalismo es de hecho una de las cuestiones que mayor curiosidad causan. Y es comprensible, porque a lo largo de la historia, han existido muchos casos donde el ser humano ha acudido a esta opción para sobrevivir. El más famoso de todos es quizá el denominado “Tragedia y Milagro en los Andes”, ocurrido en el año de 1972.

Se trato de un episodio donde un avión con 45 personas se estrelló en los Andes. Para poder afrontar la supervivencia algunas personas se vieron obligadas a alimentarse de la carne de las personas ya fallecidas, como única opción para no morir de inanición. Pero este caso de canibalismo dista mucho de la autosarcofagia.

¿Que es la autosarcofagia?

La autosarcofagia es el mismo canibalismo que aplicarías sobre tu propio cuerpo. Una pregunta que muchos se cuestionan. Pero para poder explicar sí es o no es posible acudir a esta opción como método de supervivencia, resulta oportuno empezar explicar ciertos aspectos claves.

El primero de ellos tiene que ver con la hidratación. Se sabe que en condiciones normales, el cuerpo de una persona puede vivir sin tomar agua durante un periodo de 2 a 7 días. Si se trata de condiciones extremas como lo podría ser en un desierto no caluroso ni infernal (como sí lo sería el Desierto del Sahara), una persona podría llegar a resistir unos 3 días como máximo.

Claro, quizá tengas conocimiento del caso de Andreas Mihavecz, quien llegó a pasar 18 días en una celda sin tener que comer ni beber. Durante estos 18 días su poco alimento fue la condensación de agua acumulada en las paredes. El pobre hombre pudo resistir esas condiciones, mientras afrontaba la frustración de asumir esa condena por una simple equivocación de quienes lo abandonaron.

Pero la hidratación difiere mucho de la alimentación

Ahora bien, una cosa es estar hidratado para asumir la supervivencia y otra tener alimento que te nutra de calorías con las cuales resistir el efecto del tiempo. El hambre es una condición normal del cuerpo, ante la necesidad de aprovisionarse de nutrientes que le permitan mantener su consciencia.

De acuerdo a las cifras determinadas por un estudio de la Universidad de Brighton, el cuerpo humano representa alrededor de unas 80.000 calorías. Estas calorías incluyen las que proporcionan órganos del cuerpo como los pulmones, los riñones, el hígado, entre otros.

En palabras del doctor James Cole, quien lideró esta investigación sobre las calorías del cuerpo humano, las dos piernas de una persona representan alrededor de 16.000 calorías. Eso en el caso de un hombre de unos 1,75 metros y 88 kilogramos. Un solo brazo, representaría unas 2.000 calorías, que representaría el alimento diario de una persona.

Curiosidades sobre lo que ofrece el cuerpo humano

Otra de las curiosidades arrojadas por el estudio liderado por el doctor James Cole, es que los mismos huesos de una persona podrían convertirse en un potencial 900 calorías si se realiza un caldo con estos mismos. El asunto es que acudir al canibalismo puede suponer para ti una gran pérdida de sangre y a su vez esto derivaría en la estimulación de la deshidratación.

Hay que tener en cuenta además que el cuerpo humano tiende a resistir mucho más tiempo sin comer que sin beber. Los músculos, que están nutridos de grasas, se convierten en el punto inyección de energía y nutrientes. Por eso, en el caso de la supervivencia, es mejor no acudir a la autosarcofagia para continuar resistencia.

La mejor opción es entonces no acudir al auto canibalismo como estrategia de supervivencia. Corres el riesgo de contraer una infección a la hora de amputarte alguna zona de tu cuerpo y tu nivel de energía disminuiría. Así, cuando los rescatistas llegaran por ti, encontrarían a una persona íntegra, en vez de un cuerpo despedazado, lleno de infecciones y muchas moscas revoloteando sobre ti.