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CIENCIA

Misteriosas ondas de radio espaciales llegan a la Tierra

Cada cierto tiempo desde algún lugar remoto en el universo, llegan a la tierra misteriosas ondas de radio. Estas ondas llevan años intrigando a toda la comunidad científica. Sobre todo por el hecho de que no se trata de un suceso aislado. La primera vez que se registraron fue en el año 2007. Y desde esa fecha han vuelto a detectarse más de un centenar de veces.

Estas ondas de radio espaciales se caracterizan por tener una duración infíma. Tan sólo duran unas milésimas de segundo. No se parecen en nada a las señales que los astrónomos acostumbran a escuchar del espacio (es frecuente registrar ondas de radio que provienen de los planetas o el sol). Estas ondas de radio tan cortas, se las conoce como FRB.

radiotelescopios

Desde que se registro la primera vez, se han realizado numerosos estudios para intentar descubrir su origen. Hay todo tipo de teorías, desde agujeros negros que implosionan a colisiones entre objetos celestes. También tenemos las teorías populares como que son señales extraterrestres.

¿Qué es una ráfaga de radio rápida?

Una ráfaga rápida de radio o FRB (Fast Radio Burst) es un fenómeno astrofísico. Se manifiesta como un pulso de radio fugaz producido por un proceso de gran energía. Su duración es muy pequeña, de tan sólo unos pocos milisegundos. Aparecen de forma aleatoria en el cielo y son díficilmente detectables. Estas ráfagas o pulsos rápidos de radio fueron descubiertos por Duncan Lorimer en 2007.

Lorimer junto con su estudiante David Narkevic estaban revisando datos de archivo del reconocimiento de pulsares del radiotelescopio Parkes, en Australia. Estaban buscando ejemplos de púlsares o estrellas de neutrones magnetizadas. En medio del estudio descubrieron un nuevo fenómeno. Un estallido de ondas de radio. Es común por tanto que las FRB sean también conocidas como ráfagas Lorimer. La señal había sido registrada en el año 2001, pero había pasado desapercibida.

ondas de radio aproximandose a la tierra

En ocasiones, estas ráfagas rápidas de radio están polarizadas. Lo cuál quiere decir que han sido generadas dentro de una fuente de energía con un poderoso campo magnético. De ahí que otra de la teorías situen su origen en una estrella de neutrones de rápida rotación.

Estudios recientes

En un principio estas ondas de radio sólo habían sido detectadas por el radiotelescopio Parkes, en Australia. Este hecho resultaba extraño para la comunidad científica que creía que las señales podían ser producidas por fuentes terrestres. Pero después se ha tenido constancia de más ondas detectadas por el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico.

Un equipo de científicos liderados por Kiyoshi Masui ha conseguido determinar la procedencia cósmica de estas ondas de radio. Estas emisiones parecían provenir de una galaxia enana, situada a unos 3.000 millones de años luz de nuestro planeta. En el estudio de las ondas de radio, se dieron cuenta de que estás estaban entrelazadas y desperdigadas, por lo que estimaron que su formación se ha originado muy lejos.

La zona de donde provienen parece estar muy magnetizada y ser bastante densa. Por lo que se barajan las hipótesis de que provengan de los restos de una supernova. O de una zona del espacio donde se están formando estrellas jóvenes. Pero sin duda la que más apasiona a Masui es que procedan de los destellos de una magnetoestrella. Las cuáles son estrellas de neutronas altamente magnéticas y muy inestables.

Análisis de los datos recogidos

Para el estudio el equipo de investigadores diseño un programa informático que filtró cerca de 650 horas de observaciones. El programa detectó 6496 posibles ráfagas rápidas. Así que tuvo que ser Hsiu-Hsien Lin de la Universidad de Carnegie Mellon la persona encargada de revisar todas esas candidatas de forma manual. Después de muchas horas de investigación, identificó una onda de forma inequívoca.

Esta ráfaga rápida de radio explotó el 23 de mayo del 2011 en la constelación de Acuario. Su duración fue de apenas 3 milisegundos. Para estudiar su origen, los científicos crearon mapas de la estructura del universo, para ver en profundidad la polarización y la radiación de las ondas que recibimos. Las ondas en cuestión estaban entrelazadas, por lo que todo hace indicar que habían atravesado un campo magnético.

Ondas de radio der la Tierra, el Sol y Júpiter, registradas en 24 horas

Además, midieron el nivel de trenzado de dichas ondas para determinar la intensidad del campo magnético que habían atravesado. Llegando a la conclusión de que no existe ninguna zona dentro de la Vía Láctea con un campo magnético tan fuerte como para conseguir ese entrelazado. Y no sólo eso, el equipo también fue capaz de determinar que las ondas habían atravesado al menos 2 nubes de gas ionizado. Al atravesar las nubes de iones, la forma de la ráfaga se vio alterada. La primera nube se cree que fue atravesada cerca del origen de la onda y la segunda ya dentro de nuestra galaxia.

¿De dónde provienen estas ondas?

Aunque se sabe que la zona de origen es una región del espacio donde se están formando estrellas, no se puede saber con exactitud en que galaxia se encuentra el origen. Las zonas donde se forman estrellas suelen ser muy turbulentas, violentas y polvorientas. En ellas, las estrellas se forman mediante un fenómeno por el cuál la gravedad transforma los nódulos de polvo en calderas nucleares.

Y de entre las estrellas que se forman, aquellas que son más brillantes y con mayor tamaño, suelen vivir poco tiempo y morir de forma explosiva. Los restos de estas estrellas se transforman potentes imanes de neutrones que giran y son muy magnéticos. Cada cierto tiempo, se producen estallidos en la corteza de estas magnetoestrellas produciendo la emisión de intensos rayos gamma.

Además de los rayos gamma, parece que estas magnetoestrellas también emiten ondas de radio. Estas ondas serían el origen de las denomiandas ráfagas rápidas de radio.

De forma independiente al trabajo de Masui, otro equipo de investigadores ha llegado a conclusiones muy parecidas, según una publicación en arXiv. En esta publicación, Kulkarni y su equipo de investigación llegaron a determinar también que el origen de estas emisiones de radio provienen del espacio exterior. De una zona densa, muy magnetizada y probablemente resultado del estallido de una magnetoestrella.

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