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SALUD

La ortosomnia, la obsesión por obtener el sueño perfecto

El tema del sueño, ha sido motivo de estudio durante muchos años. En nuestro actual siglo son muchas las investigaciones que nos han ayudado a entender lo que significa dormir adecuadamente. Y así mismo, se ha trabajado incluso sobre la misma interpretación de los sueños y su relación con el inconsciente.

Más allá del tema de las interpretaciones, se suele hablar de la importancia de dormir ocho horas y tener una rutina de sueño. También se ha trabajado mucho el tema del insomnio como enfermedad y cómo una falta de sueño puede llegar a afectar tu sistema cardiovascular. El insomnio puede incluso llegar a matarte.

A todo esto, en nuestra era actual ha aparecido una nueva enfermedad. Se trata de la ortosomnia. Esta enfermedad aparece cuando la persona desea a toda costa tener un nivel de sueño realmente profundo y reparador. Inicialmente, la persona entiende esto como una búsqueda saludable para mantener en equilibrio su tranquilidad y su metabolismo.

Las personas con ortosomnia acuden a la tecnología para mejorar su sueño

Pero con el paso del tiempo la ortosomnia se convierte en algo que obsesiona a la persona. La búsqueda del sueño perfecto empieza a parasitar la mente. De ese modo, ese deseo por dormir profundamente no tarda en convertirse en ansiedad, logrando así afectar a la vida cotidiana de la persona.

En un estudio reciente que fue publicado en la revista Journal of Clinical Sleep Medecine, se han reportado diferentes casos sobre cómo las personas que padecen de ortosomnia producen patrones de sueño que agravan su tranquilidad.

Esto les lleva incluso a acudir al uso de dispositivos de monitoreo de sueño, que son productos modernos que salen en respuesta a la gran importancia que se le viene dando al sueño en el siglo XXI. El uso de aplicaciones, anillos o balacas para dormir, son cada vez más usados por las personas que padecen de la enfermedad de la ortosomnia.

Una obsesión que hay que saber manejar

El problema de fondo de todo esto, es que cuando la persona no alcanza un nivel de sueño profundo o no duerme las horas necesarias para mantener su cerebro fresco, esto se refleja en un nivel de estrés e irritabilidad que acompaña a la persona durante todo el día. Su mente está exigiendo de algún modo compensar el deseo de dormir adecuadamente.

Lo que actualmente se recomienda es buscar a toda costa una rutina de sueño estable. Es decir, que la persona empiece a respetar su horario de sueño. Por ejemplo, comenzar a dormir disciplinadamente desde las 9:00 p.m. a más tardar.

Lo otro es buscar despejar la mente a toda costa de esas ideas que minan la tranquilidad. Entre más se piense en alcanzar el sueño perfecto, más se bloquea la mente para acceder al descanso. Y ese es precisamente el detonante que se transforma en ansiedad y ésta misma en insomnio.

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