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TECNOLOGIA

Cómo usan Snapchat o Instagram reconocimiento facial para aplicar filtros

Aplicar filtros es el nombre con el que suelen llamar los usuarios de Snapchat a algunas de sus funcionalidades. En esencia, son una especie de máscaras y tecnologías que redefinen la apariencia del rostro del usuario. Curiosamente, el nombre técnico que le da Snapchat a esta función es la de lentes, no la de filtros.

Snapchat es considerada como una red social donde todo acontece en tiempo real. Se acude a los filtros como una manera de embellecer o darle creatividad al contenido de tu rostro. De manera que es un modo inteligente de divertirte con la tecnología y compartir contenido con los usuarios a los que perteneces.

En cierto sentido, esta optimización tiene mucho que ver con lo que es la realidad aumentada. Porque a través de la pantalla de tu smartphone o tablet, eres consciente de la apariencia que toma tu rostro tras hacer uso de los filtros. ¿Te has preguntando alguna vez como funciona dicha tecnología?

La magia detrás de aplicar filtros

Porque a veces, estamos tan acostumbrados a lo que nos ofrecen las aplicaciones, que no nos planteamos que tecnología o tipo de optimización existe para que esos bigotes de perro coincidan justo en la zona de tu labio superior, o bien, que esos ojos caricaturescos se proyecten justo en la zona exacta donde están tus ojos.

Detrás de cada filtro existe un trabajo de reconocimiento facial. Así que en ese proceso, entra en juego un ejército de algoritmos que es compatible con el sistema de procesamiento del smartphone que tienes. De modo que sí existe una fuerte tecnología a cargo de activar los distintos “lentes”, como lo denominan los desarrolladores de esta app.

La razón por la que la corona de laureles toma protagonista justo encima de tu frente, obedece a que la cámara de tu teléfono se hace cargo de determinar las dimensiones de tu rostro. La cámara procesa dicha imagen a los algoritmos integrados en la aplicación de Snapchat. Esto ocurre en milésimas de segundos.

Más allá del simple reconocimiento facial

Con la imagen que es percibida por los algoritmos de Snapchat, el sistema divide tu rostro en distintas zonas. Se asigna una zona para el caso de tu frente, otra para la zona de los ojos, una más para la boca y otra para el mentón, entre otros. Las orejas, los labios y tu nariz, además de tu cabello, también pasa a categorizarse de acuerdo al algoritmo de Snapchat.

Ahora bien, el otro aspecto interesante de los filtros tiene que ver con la disponibilidad de estos mismos. El algoritmo ya reconoce cada una de las zonas de tu rostro, pero tiene a su favor que cada filtro que vas a utilizar ya ha sido categorizado previamente. La corona de flores que eliges, esta predestinada a usarse en la zona de la frente.

De modo que cuando presionas sobre dicha corona de flores, el algoritmo se hace cargo de conectar el filtro con lo que es la ya reconocida zona de la frente. Esto es algo que sobre planos resulta bastante fácil de comprender, pero la arquitectura interna de dichos planos es bastante compleja.

Un software de origen ucraniano

Snapchat opera con una tecnología desarrollada por una empresa de Ucrania. Esta tecnología es denominada como Looksery. Se dice que la empresa de Snapchat pagó alrededor de unos 150 millones de dólares por esta tecnología. Se estima que es la cifra más alta que se ha pagado en el mercado de software del país ucraniano.

Lo interesante del producto desarrollado por esta empresa de tecnología, es que Looksery también realiza un reconocimiento de objetos. Este reconocimiento de objetos viene asociado por la naturaleza de los pixeles que registra la cámara, o bien, la imagen que se le ofrece. Gracias a esto, cada movimiento que realizas en tu rostro, obliga a que el filtro se adapte a estos movimientos.

Lo que revela Looksery es que suele trabajar con un modelo de rostro estadístico. Es decir, existe un patrón que se desarrolla de acuerdo a unas bases de datos. Así, entre la gran diversidad de usuarios que existen en Snapchat, el algoritmo se optimiza más y más para cumplir su función de relacionar el rostro con los filtros.

Años de investigación y optimizaciones

Gracias a estas bases de datos, cada movimiento que realiza tu rostro es asociado igualmente a un tipo de ángulo. Y de acuerdo a dicho ángulo, se mantiene el equilibrio entre rostro y filtro. En esencia lo que se habla entonces es de una máscara tridimensional.

Por lo que cuando tienes a tu smartphone frente a ti, lo que en realidad está aconteciendo es el que el algoritmo establece una comunicación entre el modelo 3D de tu rostro y los diversos filtros disponibles. Sobre esta tecnología hay que agregar además que existe una larga trayectoria de optimizaciones y desarrollo.

Es decir, detrás del algoritmo que trabaja con tanta “facilidad”, se integran aspectos como la sofisticación de las memorias RAM, los aceleradores de video y la eficiencia de las cámaras fotográficas de los smartphone. Cada uno de estos aspectos se integra en el algoritmo para mantener su eficiencia.