Cómo el cambio climático está cambiando los hábitos migratorios de las aves

Los hábitos migratorios de las aves que se encuentran en Europa Central han cambiado los últimos años. La capacidad de adaptación del hombre, a veces, nos hace olvidar que no todas las especies pueden adaptarse tan rápido a los cambios. Otras criaturas necesitan mantener ciertos patrones de comportamientos fijos a lo largo de su vida para poder subsistir.

Desde hace dos décadas las aves están empezando a presentar cambios drásticos en sus hábitos tanto alimenticios como migratorios. Sin lugar a dudas, estas variaciones están directamente relacionadas con los cambios de temperatura. Los cuáles se están produciendo en diferentes latitudes del mundo.

Hábitos migratorios

Durante el invierno un promedio de 5000 aves descienden todos los años hacia África. Abandonan su zona de origen para aprovechar las mejores condiciones climáticas del continente Africano. Así como una variedad distinta de alimentos.

No obstante, las aves que migran tienen que esforzarse más para conseguir comida en el continente vecino. Ya que en África les toca competir con las especies autóctonas por los insectos y la fruta. De modo que, como el cambio climático les ofrece inviernos más templados y soportables, muchas aves están abandonando la migración.

La anterior es tan solo una de las consecuencias de la crisis climática. Y aunque no parezca tan grave, los desbarajustes que estos cambios súbitos están provocando pueden llegar con el tiempo a causar la desaparición de una parte importante del ecosistema europeo.

Otra consecuencia del cambio climático son las migraciones cortas. Esta tendencia se está dando entre las aves que aún no han renunciado a migrar. Pero que encuentran que antes de llegar a África existen tierras más próximas igualmente cálidas y con alimento.

Las currucas capirotadas, por ejemplo, ahora solo se desplazan la mitad de la distancia que solían recorrer en décadas anteriores.

Migración en el estrecho de Gibraltar

Para los expertos interesados en el tópico de las migraciones de aves, el estrecho de Gibraltar, ubicado entre el extremo sur de Europa y el extremo norte de África, es un lugar estratégico para la recopilación de datos. En Gibraltar confluyen cada año un promedio de 400.000 aves, de todos los tamaños y las formas, provenientes de ambos continentes.

La Fundación Migres, en cooperación con otros organismos científicos, ha impulsado en este sitio la realización de diferentes estudios. Encaminados a entender el comportamiento migratorio de estas aves. Algunas de las conclusiones de esos estudios te sorprenderán.

Territorio ideal específico

Los cambios de temperatura en diferentes regiones han propiciado que algunas aves no regresen a su punto de origen después de la migración.

En el retorno a casa, algunas aves se asientan en otros territorios para acogerse a temperaturas más benévolas. El inconveniente de esto es que tales aves se mudan entonces lejos de su territorio ideal específico. Y puede ocurrir, como ya está ocurriendo, que no consigan la misma cantidad de alimento. Ni la misma facilidad para construir sus nidos.

Aves y mariposas sin sincronización

En un estudio, esta vez perteneciente al proyecto Montes Consolider. Varios investigadores españoles coincidieron en señalar que entre 1990 y 2008 la temperatura promedio de Europa tuvo un viraje de 249 kilómetros hacia el norte.

Se esperaría que los animales se trasladaran esta misma distancia para poder seguir cumpliendo con sus ciclos vitales. Pero los datos obtenidos indican que la mayoría de las aves planeadoras europeas tan solo se movieron 37 kilómetros. Las mariposas en cambio avanzaron un poco más, con un recorrido de 114 kilómetros.

En los ecosistemas europeos las relaciones de desarrollo entre aves y mariposas son bastante importantes. Puesto que ayudan a modelar los diferentes ecosistemas. Pero si estos animales no pueden coincidir en un mismo lugar, estas relaciones se ven interrumpidas de forma abrupta.

La importancia de crear conciencia

Cuando el ciclo biológico de los animales se interrumpe, no todos son capaces de adecuarse al nuevo ritmo.

En el caso de las aves migratorias se ha llegado a ver, por ejemplo, que algunas especies están empezando a volver del sur días e inclusos semanas después de la fecha en que les corresponde hacerlo. Como consecuencia de esto, estas aves encuentran muy poco alimento disponible y no son capaces de darles de comer a sus pichones.

De manera que si queremos conservar intacto el mayor número de especies posible. Es indispensables que empecemos por cambiar nuestra manera de tratar los residuos, los deshechos o los gases de los carburantes.