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NATURALEZA

Bioesfera y Tecnosfera conviven en el planeta

La biosfera y la tecnosfera hacen parte de la vida de la Tierra. Pero, ¿Qué es lo que representan ambas? Para ello, hay que entender que el planeta se encuentra definido en su arquitectura por dos elementos claves. El primero de ellos es propiamente la masa del planeta que llamaremos como Tierra y el segundo es la energía, que es derivada propiamente del Sol.

Hay que entender que en el sistema planetario, a excepción del sol, no existe otro agente capaz de ingresar a la tierra. Solo ocasionalmente se habla de meteoritos que logran romper con la barrera de la capa de ozono. La tierra representa una especie de sistema cerrado, que cuenta con sus propios recursos para mantenerse en equilibrio. Recursos que son finitos.

Es decir, son los recursos que propone la naturaleza. Esto es lo que se denomina como biosfera, porque se trata de los recursos con los que el planeta se desarrolla así mismo. Se estiman como limitados porque aunque la naturaleza tiende a reproducirse, su supervivencia depende de otros factores como la iluminación del sol.

La Tierra cuenta con recursos provenientes del espacio exterior

De hecho, se habla de ciertos metales que no se producen en el planeta. El oro por ejemplo es un mineral que llegó a la Tierra desde el exterior, a través de diferentes asteroides. Así que si se agota este recurso, el planeta contaría con algo menos que está constituido en su “personalidad”.

Pero, quizá lo que delimita más la capacidad del planeta de reproducir sus recursos, es el límite que impone el mismo ser humano. El ser humano es el que establece la tecnosfera. Es decir, representa a todos aquellos productos y recursos que son creados por la humanidad a través de distintos procesos.

El ordenador o teléfono móvil a través del cual estás leyendo el contenido de este artículo, ha sido producido con diversos recursos. Algunos de los más comunes son el plástico, el metal, el cristal, sin dejar de lado que hoy en día la mayoría de circuitos de los equipos informáticos cuentan con chips dotados de oro.

El ser humano puede cambiar el metabolismo de la biosfera

Ese producto que representa un ordenador o un smartphone es el resultado de una gran diversidad de procesos. Esos procesos, que tienen como base a los recursos de la biosfera, se transforman en tecnosfera. Ambos productos conviven en equilibrio, aunque la tecnosfera necesite más de la biosfera para poder subsistir en la tierra.

Tanto así que si el ser humano se descuida, puede hacer un uso exacerbado de su producción de la biosfera en pro de aumentar su nivel de tecnosfera, entonces los recursos se agotan y el planeta afrontará una profunda descompensación. Por ejemplo, los reactores nucleares trabajan con plutonio y uranio, que son elementos radioactivos.

Toda la explotación que genera el trabajar con estos elementos, produce así mismo un gran desastre ecológico. O bueno, al menos eso es lo que ha develado toda la tecnosfera que viene desarrollado el ser humano a lo largo de su historia. Otros campos en los que se genera un daño ambiental en la tierra, son derivados de la explotación de hidrocarburos, las emisiones de gas y la basura que genera el hombre.

El impacto destructivo de la tecnosfera

El asunto aquí de fondo es que tanto la biosfera como la tecnosfera, aunque van por caminos distintos, siempre se complementan. Pero, a la larga, la biosfera es la que mayor protagonismo tiene sobre la Tierra, la que más define el curso de la historia del ser humano.

Porque si en determinado caso, el ser humano llega a gestar un daño irreversible en el planeta, tal como lo podría ser el calentamiento global, llegará un punto en que el planeta viva condiciones insostenibles y entonces todos sus recursos se agotarían, tal como ocurrió hace miles de millones de años cuando cayó del cielo el apocalíptico asteroide que dio fin a la era de los dinosaurios.

Precisamente este fenómeno nos recuerda que el poder de la naturaleza es autónomo. La Tierra misma, a través de su biosfera, puede afrontar procesos que aunque duren millones de años, podrán permitir renovarse y trabajar con nuevos elementos que fortalezcan a su propia vida.