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SALUD

Así es el calvario de llegar virgen a los 40

“Virgen a los 40” es una película de comedia protagonizada por Steve Carrell. Si llegas a ver esta película ten por seguro que tendrás testigos de momentos muy divertidos e inesperados. Eso mismo es lo que de algún modo están afrontando aquellas personas que no han tenido relaciones sexuales.

Bueno, relaciones sexuales sin penetración, porque hoy en día se considera que existen muchas alternativa para tener relaciones. Las personas que llegan a consulta psicológica o con expertos en psicología, han identificado que la vergüenza es uno de las emociones que más afectan a esta población de personas.

¿Cómo logra una persona llegar a ser virgen a los 40 años? Se trata de un fenómeno que aunque resulte muy sorprendente, acontece de manera frecuente en las personas con problemas mentales, limitaciones físicas, o bien, en obediencia a ciertos prejuicios o sus ideas dogmáticas religiosas.

El concepto de la penetración vaginal

Los que se encuentran en la categoría de virgen a los 40, pueden haber tenido parejas en otro momento de sus vidas, pero no llegaron a concretar un encuentro sexual con penetración. Es justamente ese concepto de penetración vaginal lo que anularía la virginidad de la persona, tanto en el caso de la mujer como del hombre.

El problema de las personas que son virgen a los 40 se encuentra en que encuentran en un estado avanzado de acomplejamiento emocional. Y es que aunque hayan tenido experiencias como el sexo oral o la misma masturbación, la persona continua sintiéndose virgen ante la falta de penetración vaginal. Esto es algo más que tiene que ver con la perspectiva con la que se entiende el sexo.

Y es que en torno al concepto de penetración existe todo un imaginario cultural. La idea de una “primera vez” está relacionada con un momento único e íntimo que tiene mucho valor para la persona. El valor proviene en gran medida del hecho de que es una experiencia del todo irrepetible.

La fantasía de un momento único

Por eso, la penetración es permitir que ese alguien rompa ese límite que se ha preservado durante años. Buena parte de las personas que son virgen a los 40 vienen desde muy temprana edad construyendo en su mente la idea de que la virginidad es algo que se cede a una persona a la que realmente se ama.

Es justo ahí donde comienza el problema. La búsqueda de ese amor, de ese instante único, de ese momento donde se hace un sacrificio en nombre de esa intimidad exclusiva, lo que va retardando que la persona viva su sexualidad. Por eso, detrás de esta mitificación, la persona asume como comprensible que la virginidad no se mancha con la masturbación o el sexo oral.

La búsqueda de ese momento íntimo llega a ser tan fuerte, que muchas personas establecen entonces como que para que dicho encuentro sexual se concrete, es necesario esperar hasta la fecha del matrimonio. La persona, ya sea hombre o mujer, fantasea con llegar al altar con su pureza intacta.

El no dar el salto de joven a adulto

Este concepto de virginidad asociada al matrimonio, e incluso a la simple penetración vaginal, llegó a acudir a “soluciones” un tanto controversiales para mantener dicha virginidad. Por ejemplo, se consideraba que aunque hubiese penetración anal, la virginidad seguía manteniéndose intacta.

Ser virgen a los 40 también es fruto de una espera frustrada de la persona por asumir su condición adulta. Algunas personas suelen alcanzar su madurez adulta a la edad de los 25 años, es decir, cuando el concepto de joven es dejado de lado, dando paso a un ser humano serio, con mente clara y experiencias que modelan su identidad.

Sin embargo, en el caso de los virgen a los 40, en esta etapa aún existen rastros infantiles y adolescentes que siguen sin superarse. Esto no quiere decir que la persona sea inteligente y tenga cierta madurez como adulto, sino que se puede percibir en su forma de pensar que está sujeto a ciertas tradiciones, miedos y prejuicios que lo mantienen aislado de vivir una sexualidad intensa y completa.

La insistencia a respetar la no penetración vaginal

De hecho, a menudo los sexólogos plantean que el hecho de tener una penetración durante un encuentro sexual, supone tanto para el hombre como para la mujer, supone un paso adelante, una ruptura con ideas preconcebidas de lo que es tener relacione s sexuales.

Las personas que se consideran virgen a los 40, suelen llegar a tener un tipo de vida sexual donde acuden a la masturbación y al sexo oral, pero respetan de manera estricta la no penetración vaginal. Sí, es algo que resultaría ridículo para muchos, pero, es comprensible cuando se estudia los complejos emocionales, los prejuicios y otros aspectos que atrapan a la persona.

¿Cuál es la solución a esto? Empezar un proceso de reflexión donde se estudie a fondo lo que es la experiencia del sexo. Entender en primer lugar que el ser humano es una especie sexuada y por lo mismo acude a esta práctica en busca del placer, como también para reproducirse.

Una vez con este concepto en claro, donde se entiende que tanto para el hombre como para la mujer es vital la penetración vaginal para alcanzar mayor placer, la persona empieza a desbaratar todos los prejuicios que lo atormenta.